sábado, 17 de marzo de 2012

Década_perdida_de_América Latina

Década_perdida_de_América Latina
Tomado de http://www.portalplanetasedna.com.ar/Tercer_mundo3.htm
En la década de 1980, uno de los acontecimientos que más destacaron en la mayoría de los países latinoamericanos fue el estallido de una profunda. Crisis económica, que se reflejó en el incremento de la deuda externa, lo cual la dejó fuera de control.

El modelo que otorgaba un papel central al Estado fue de gran influencia para las transformaciones políticas y económicas de las décadas anteriores. En el orden político, la existencia de un estado fuerte y con cierta autonomía formalizaba la representación de intereses a través de secretos  que se adherían a grupos institucionalizados, que se acercaban más a una participación real e a la simple representación.
En el orden económico, se crearon mecanismos de regulación, nacionalizaciones o inversiones directas en empresas estatales, aun cuando la inserción a una economía internacional se basara fundamentalmente en productos primarios poco elaborados, a la vez e se dependía de la tecnología extranjera. Sin embargo, los gobiernos tenían poco interés, o baja capacidad en la política fiscal, para lograr una extracción de recursos que apoyara sus proyectos económicos. Esta debilidad política motivó el incremento de la deuda externa, lo cual obligó a los gobiernos, por un lado, a canalizar cada vez más recursos al pago de los compromisos con los organismos financieros internacionales y, por otro, a no poder aumentar el gasto social con la consecuente caída del nivel de vida de la mayoría de la población.
Algunos indicadores, como los que menciona Norman Hicks en la publicación del Sistema económico Latinoamericano (SELA), Desarrollo social y programa de ajuste, revelan que al finalizar la década de 1980, la llamada “década perdida”, América Latina pagó por el servicio de su deuda más del 4 por ciento del producto interno bruto, cuando entre 1985 y 1989 el crecimiento de de 1.5 por ciento. Para 1992, por concepto de intereses y utilidades pagó aproximadamente 30 mil millones de dólares, al tiempo que su deuda ascendía a 450 mil 875 millones de dólares ese mismo año.
En 1995, Salvador Arriola, secretario permanente del SELA, señaló que la deuda externa latinoamericana superaba los 530 mil millones de dólares (cifra que duplica los niveles de 1982, ruando estalló la crisis deudora), provocando una transferencia neta de recursos al exterior mayor los 35 mil millones de dólares. La salida de capital aumentó los índices de pobreza.
El Banco Mundial declaraba: “A principios de 1993, el 20 por ciento más pobre de la población de América Latina recibía apenas 4 por ciento del total del producto interno bruto (PIB), y el porcentaje de personas que vivía en situación de pobreza aumentó de 27 por ciento a 32 por ciento kl total de la población, en el periodo 1980-1989”.
A ello se agregaba la caída de los salarios mínimos y medios en la mayoría de las naciones latinoamericanas, que se encontraba entre 50 y 70 por ciento para los casos de México, Perú, Brasil, Venezuela en el periodo 1980-1990.
La dificultad de soportar la deuda externa, aunada a diversos factores domésticos, como la pérdida de eficacia y de legitimidad, desembocaron en la caída de los regímenes autoritarios. Los excesos de los cuerpos represivos generaron una revaloración de la democracia, como un concepto distintivo y antagónico de la experiencia política anterior. Sin embargo, en la práctica política, debido al interés por reinstaurar el sistema democrático en los países de América Latina, se planteó el problema adicional de distinguir entre lo que se suponía un mero cambio de régimen político y a efectiva democratización de las instituciones estatales, de los procedimientos competitivos y de DS mecanismos participativos.
La crisis política y económica afectó a los gobiernos latinoamericanos, pues las contradicciones alcanzaron tal nivel que ya no se pudo gobernar. El consumo de las clases medias y las políticas de bienestar social no sólo se frenaron, sino que se abatieron. Además, los capitales mediano y pequeño, el público y el social no sólo fueron integrados o privatizados, sino que se les obligó a contribuir a la concentración especulativa del gran capital. Países y pueblos enteros realizaron grandes diferencias de excedentes, que cubrían los déficits fiscales y armamentistas de las metrópolis, e incrementaron las tasas de acumulación de los grandes negocios. Como la reacción popular a esta política no sólo se limitaba a los grupos más explotados, sino que incluía a los sectores medios y los obreros organizados, la pérdida de los mediadores, la radicalización y la agresividad crecientes, ligados a la desesperación de los habitantes marginados urbanos, de los campesinos pobres, e las minorías indígenas, de los estudiantes e intelectuales, representaban una amenaza revolucionaria que los gobernantes de nuevo estilo enfrentaron mediante una preparación ideológica y militar rigurosamente programada.
Estados Unidos generó mecanismos de control que posibilitaron una continuidad de su hegemonía, tal como la “guerra de baja intensidad” (GBI), diseñada para satisfacer a la opinión pública estadounidense y que se aplicó en forma sistemática en América Central. Era una guerra no declarada y sin riesgos para los jóvenes norteamericanos, aunque sí para las poblaciones nativas que sufrieron ¡os ataques. Se procuraba que no hubiera enfrentamientos directos prolongados de las fuerzas regulares estadounidenses, y que los conflictos de larga duración estuvieran a cargo de los nativos. Las fuerzas regulares de Estados Unidos sólo intervendrían y actuarían cuando fuera oportuno, en forma rápida —con radares, aviones, naves— y siempre que las tropas domésticas hubieran sentado las bases del triunfo.
Al terminar la década de 1980 las transformaciones operadas en el contexto internacional (el derrumbe del bloque socialista y la desintegración de ¡a Unión Soviética) trajeron una nueva estrategia diplomática hacia América Latina: el 27 de junio de 1990 el presidente estadounidense George Bush lanzó la “Iniciativa de las Américas”, con la participación de muchos países latinoamericanos. Con ella se determinaba el final de la etapa militarista y el inicio de una nueva fase democrática, de respeto a los derechos humanos y de lucha contra la corrupción en todas las naciones del continente americano. Pese a las buenas intenciones, la realidad latinoamericana empezaría a chocar con tal iniciativa.
La guerra de baja intensidad:
La lucha del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador
 Como Nicaragua, El Salvador mantuvo una trayectoria histórico-política de lucha nacional y de resistencia antiimperialista. Tal carácter lo representó Farabundo Martí (foto), fundador del Partido Comunista en 1925, quien luchó junto a Augusto Sandino en su resistencia contra la presencia norteamericana en Nicaragua y posteriormente en su país, donde fue encarcelado y fusilado.
Entre 1932 Y 1944 el general Maximiliano Hernández Martínez mantuvo una férrea dictadura. El 90 por ciento de la riqueza estaba en manos del solo 5 por ciento de la población; no había expectativas de democracia. Durante las décadas de 1960 y 1970 los monopolios se incrementaron. Se producía casi exclusivamente para el exterior y se agudizaba la explotación obrera. Los movimientos populares se organizaron contra la explotación masiva, la dependencia económica y el mal uso de los recursos naturales nacionalizados. Las tensiones sociales se acumulaban por el aumento del desempleo y el hambre, la escasa atención médica y la casi inexistente educación. Los cambios debían ser políticos y sociales para destruir al régimen opresivo.
El engaño en los procesos electorales generó manifestaciones estudiantiles que fueron disueltas con las armas. Campesinos y obreros eran desaparecidos, en tanto que se torturaba y asesinaba para buscar la “pacificación”. Las huelgas populares se multiplicaban. La Universidad era ocupada por el ejército y se cerraba. La situación en el campo empeoraba. Se perseguía a la Iglesia progresista. Entonces empezaron a surgir diferentes movimientos y fuerzas revolucionarias. La lucha guerrillera se hizo presente a través del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
El 28 de febrero de 1979 el pueblo se concentró en la Plaza de la Libertad para protestar por las elecciones fraudulentas. El gobierno respondió con una masacre. Se prohibieron los actos organizados a la vez que crecía la represión. En octubre se llevó a cabo un golpe contra Carlos Humberto Romero, quien ocupaba la presidencia desde 1977. Se reanudaron las luchas por el poder entre el Estado y los revolucionarios. Los ataques militares contra los salvadoreños eran cada vez más brutales. La Universidad fue allanada nuevamente con tanques, morteros y cañones; quemaron la biblioteca y, con ella, documentos valiosos. Diversos organismos internacionales condenaron la violación de los derechos humanos en El Salvador, en tanto que la Iglesia, encabezada por el arzobispo Óscar Arnulfo Romero, se comprometía abiertamente con el pueblo y con los inminentes cambios sociales. Por su parte, Estados Unidos apoyaba militar, política y económicamente al régimen.
 El arzobispo Romero (foto) trató de levantar el ánimo y de suavizar el proceso político, oponiéndose a la violencia, a la intromisión norteamericana y a la barbarie del ejército; en un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias históricas, ¡a Iglesia se sentía amenazada por la oligarquía, el imperialismo y el descrédito de las masas populares. Romero estaba de acuerdo con la organización popular, porque la consideraba como la base para la dignidad humana. Se daba cuenta de la inutilidad de diálogo con el gobierno. Alertaba a los salvadoreños de un presupuesto de 20 millones de dólares, provenientes de Estados Unidos, para entrenar terroristas en tortura y guerra psicológica, para la construcción de pistas secretas y para sostener a las fuerzas armadas; además sabía de la existencia de una lista negra de 24 mil personas que el gobierno deseaba eliminar, tanto en territorio salvadoreña como en el exterior. Romero pedía el cese de la represión y fue asesinado el 24 de marzo de 1980, al oficiar una misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia. El 30 de marzo, durante su sepelio, se reunió una inmensa multitud que reafirmó su decisión de luchar contra el gobierno. Los francotiradores actuaron; la multitud pretendía refugiarse en la catedral; luego, los cadáveres y heridos se amontonaban.
El pueblo aprendió la estrategia revolucionaria y siguió su lucha a pesar de la represión militar; de sus errores y aciertos aprendió el arte de la insurrección.
En la década de 1980 el FMLN tomó fuerza. El gobierno trató de establecer el diálogo y las negociaciones mientras la represión continuaba. En noviembre de 1987, la guerrilla desencadenó una fuerte ofensiva sobra la capital salvadoreña y los principales departamentos del país, que hizo tambalear el poder de las fuerzas armadas y del gobierno de Alfredo Cristiani.
En 1990 se reanudó el diálogo de paz con temas negociación como el futuro de las fuerzas armadas, los derechos humanos, los sistemas judicial y electoral, las reformas a la constitución, los problemas económicos y sociales, que fueron verificados por la ONU.
En enero de 1992, en el alcázar del Castillo de Chapultepec en la ciudad de México, se firmaron los acuerdos de paz, abriéndose así el proceso de reconciliación sobre la base de una nueva relación basada en la dignidad, la cooperación y la vida más conveniente para el pueblo salvadoreño.

De la década perdida a la década del mito neoliberal. Pedro Brieger*

http://www.pedrobrieger.com.ar/publicac/p07.pdf


La descolonización en el siglo XX.

 Belice

Belice. Los primeros habitantes de Belice fueron los Mayas, cuya presencia sobre el territorio desde la primera mitad del primer milenio es testimoniada por los vestigios arqueológicos. Belice hacía parte de un imperio que se extendía a otros territorios de América Central, en particular los de Guatemala,Honduras y México actuales.  
Los colonos españoles, decepcionados por la ausencia de minerales en Belice, rápidamente descuidaron la región; fueron los británicos quienes se establecieron, en el siglo XVII, y fundaron explotaciones forestales. En la misma época, los piratas ingleses y franceses pillaban los navíos encallados en los numerosos arrecifes coralinos situados a lo largo del litoral.

La explotación de los ricos recursos forestales del país, con ayuda de una mano de obra esclava, permitió a los Baymen (apodo de los británicos) librarse al comercio lucrativo de la caoba. España, seguida por Guatemala, reivindicaron Belice sin haberse establecido jamás en el territorio. 

En la batalla decisiva del Cay Saint George en 1798, los Baymen y sus esclavos resistieron a los invasores españoles, pero debieron, para proteger su territorio enclavado en la zona de influencia de España, acudir a la Corona, la que, en 1862, erigió Belice como colonia, bajo el nombre de Honduras-Británica, nombre que guardó hasta 1973.

Belice accedió a la independencia, en el cuadro del Commonwealth, en septiembre de 1981, a continuación de un acuerdo entre Gran Bretaña y Guatemala, la cual renunciaba a sus pretensiones sobre el país. Tropas británicas permanecieron en el lugar para asegurar el respeto de las fronteras del país, pero la normalización de las relaciones con Guatemala les permitió comenzar la retirada en 1994.




Guyana.
Antes de la llegada de los exploradores europeos, el territorio que corresponde hoy a Guyana estaba habitado por tribus amerindias. 
Las primeras instalaciones, en el transcurso del siglo XVII, fueron holandesas. Fue la Compañía de las Indias Occidentales la que regió su desarrollo económico, basado en la caña de azúcar y el algodón. Los ingleses ocuparon después la región en el siglo XVIII y la obtuvieron definitivamente en 1814. Sin embargo, la Guyana Británica no fue creada sino hasta en 1831. Bajo la autoridad británica, la población amerindia fue reducida al estado de minoría por la afluencia de poblaciones africanas y de la India.
 

La Guyana se dotó de una Constitución en 1928, pero esperó hasta 1966 para obtener su independencia. En este proceso de independencia, el hombre que jugó un rol esencial, Cheddi Jagan, era de origen indio. En 1950, fundó el People's Progressive Party o Partido Progresista Popular (PPP), y devino Primer Ministro en 1953. Sin embargo, la Gran Bretaña, inquieta por un posible golpe de estado comunista, suspendió la Constitución liberal. Hubo que esperar entonces hasta 1957 para que nuevas elecciones llevaran al poder a Jagan, cuyo partido había tenido dificultades. En efecto, se había escindido en dos y un nuevo partido, el PNC, People National Congress, conducido por Forbes Burnham, había nacido. Si Jagan aparecía como el representante de los indios, Burnham era el de la minoría africana. Finalmente, un tercer partido apareció, el movimiento blanco de la United Force, dirigido por Peter d'Agniar.

En 1962, Jagan puso en marcha un programa de austeridad económica que provocó violentas revueltas y una huelga general. Las tropas británicas fueron llamadas a restablecer el orden, en febrero de 1962, luego en 1963. Los desórdenes tomaron un caracter racial. Cuando la calma fue restablecida, el país se encontraba al borde del caos económico.

En un clima de guerra civil, el gobierno británico encargó entonces a Forbes Burnham formar un gobierno de coalición. El 26 de mayo de 1966, la Guyana devino una nación independiente. Integró la ONU en 1966 y el Caribbean Free Trade Area (CARIFTA), futura Caricom, en 1968. El 23 de febrero de 1970, el país devino la "República cooperativa" de Guyana y Arthur Chung llegó a la presidencia.

El PNC ganó las elecciones en 1973 y en 1980, pero el PPP discutió los resultados. Burnham fue entonces reconducido al poder, primero como Primer Ministro después como presidente. Burnham orientó progresivamente su gobierno hacia un régimen autoritario. No logró asentar las bases de un desarrollo económico satisfactorio. El país se endeudó pesadamente y permanece aún dependiente de capitales extranjeros. Además, la inflación y el desempleo siguen siendo siempre elevados.

Burnham gobernó hasta su muerte en 1985, y Desmond Hoyte le sucedió. Quedó en el puesto hasta octubre de 1992. Este año, elecciones supervisadas por observadores extranjeros llevaron de nuevo a Jagan y su partido al poder. Bajo su mandato, Guyana intentó atraer inversores extranjeros a fin de favorecer el despegue económico. 

Guayana Francesa.
El territorio de la Guayana fue reconocido a comienzos del siglo XVII, y la ciudad de Cayena, fundada en 1637. La Guayana fue disputada por Holanda y Francia, pero fueron los franceses quienes establecieron finalmente una colonización duradera. Las rivalidades franco-inglesas hicieron pasar la Guayana bajo la dependencia de Inglaterra, que después de haberse apoderado del territorio, lo cedió finalmente a Holanda por el Tratado de Breda en 1667. El almirante francés d'Estrée reconquistó para Francia el territorio.  

En el siglo siguiente, Francia intentó desarrollar la economía de la Guayana, pero estos diferentes intentos fracasaron en razón particularmente de las dificultades climáticas, y el relativo desarrollo económico fue posible recurriendo a la esclavitud. 

A partir de 1794, y hasta 1805, la Guayana devino un lugar de deportación para los opositores políticos de los diferentes regímenes que se sucedieron en Francia. En 1804, el restablecimiento de la esclavitud provocó la huida de una parte de la población negra, privando así de mano de obra a la economía guayanesa, afectada, por otra parte, por las dificultades de Francia. 

En 1809, las fuerzas portuguesas, provenientes del vecino Brasil, anexaron la Guayana, en represalia por la invasión francesa a Portugal, dirigida por Napoléon I. Portugal mantuvo su soberanía sobre la Guayana hasta 1814, fecha de su regreso a Francia, luego de la primera abdicación de Napoléon I. Un breve período de estabilidad llegó entonces para la colonia que, a pesar de las disputas de frontera con Brasil, tuvo un lento desarrollo económico gracias a la esclavitud en las plantaciones agrícolas. Esta relativa prosperidad se terminó, en 1848, con la abolición definitiva de la esclavitud.

En parte para suplir las dificultades económicas, en 1852, la Guayana fue elegida por Francia para establecer una colonia penitenciaria, con los presidios de Saint-Laurent-du-Maroni, de Cayena y de la Isla del Diablo. No fue sino hasta 1938 que fueron abolidas del derecho penal francés todas las penas de trabajos forzados. 

En 1940, la Guayana se declaró en favor del mariscal Pétain y no se unió a las Fuerzas francesas libres sino hasta marzo de 1943. Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la colonia penitenciaria fue definitivamente cerrada y, en 1946, la Guayana recibió el estatuto de departamento de ultramar.

La instalación, en 1968, del centro de lanzamiento de Kourou para la Agencia Espacial Europea estimuló la economía local que se benefició también, a partir de 1983, con las repercusiones del programa Arianne.

Surinam

Antes de la llegada de los europeos, el territorio correspondiente hoy a Surinam estaba poblado de tribus de amerindios, arawaks y caribes. 

Los holandeses ocuparon el territorio en 1581 y, durante la primera mitad del siglo XVII, negociantes ingleses colonizaron la región. En 1667, los británicos cedieron su parte a los holandeses a cambio de la Nueva Holanda (en América del Norte). 

A comienzos del siglo XIX, después de las guerras napoleónicas, Gran Bretaña reconoció oficialmente a Surinam como propiedad de los Paises Bajos. La esclavitud fue abolida en 1863, y numerosos inmigrantes venidos de India e Indonesia se establecieron en el territorio. En 1922, Surinam se volvió parte integrante del territorio de los Paises Bajos, pero una nueva Constitución adoptada en 1954 le confirió una gran autonomía en el seno del reino.

El 25 de noviembre de 1975, el Parlemento holandés decidió acordar la independencia a Surinam, dotado de una constitución de tipo parlamentaria, y Henck Arron, hombre político de origen criollo, fue entonces el Primer Ministro. Una centena de miles de habitantes decidieron sin embargo conservar la nacionalidad holandesa y emigraron hacia los Paises Bajos.

En febrero de 1980, Arron fue derrocado por un golpe de estado militar y el coronel Bouterse se instaló a la cabeza del país. Puso fin al régimen democrático y gobernó por decreto en tanto que comandante en jefe del ejército y presidente del centro político. 

Sin embargo, la agitación social ganó a la población y la guerilla estalló en 1986, provocando una desestabilización de la economía nacional. El proceso de democratización fue simbolizado con la instauración de una nueva constitución, aprobada en 1987, que restauró un gobierno civil y organizó elecciones parlamentarias. 

En enero de 1988, Ramsewak Shankar fue elegido presidente por la Asamblea Nacional, y Arron devino vicepresidente. Pero Bouterse continuó teniendo las riendas del poder y derrocó el gobierno de Shankar en diciembre de 1990. 
Nuevas elecciones legislativas tuvieron lugar en mayo de 1991 y en septiembre del mismo año, Ronald Venetiaan devino presidente e impulsó al país hacia la firma de un acuerdo de paz con los rebeldes.

Bahamas

LAS ISLAS BAHAMAS.
Las islas Bahamas, llamadas también Lucayas, de la palabra española cayos, se extienden formando un gran arco de círculo desde la Florida hasta la isla de llalli. Este inmenso archipiélago, que comprende 650 islas de formación madrepórica, parece destinado á proteger á Cuba contra los furores del Océano; separado de ésta por el antiguo canal de Bahama, lo limita al Norte, y separa de Florida el nuevo canal de Bahama. Una do las Lucayas, Guanahaní ó San Salvador, fue la primera tierra de América que pisó Cristóbal Colon el 8 de Octubre de 1492, recompensa bien merecida á una paciencia, á un valor y una fe por largo tiempo desdeñados.
Estas islas, que se elevan de un modo abrupto del fondo del mar, están separadas por profundos canales de peligrosa navegación. En una área que abraza 3.021 millas inglesas, la población, según el censo de 1871, último que poseemos, asciende á 39.162 individuos, ó sean 19.349 hombres y 19.813 mujeres: gran número de islas están, en efecto, desiertas; pero todas, aunque bajas y conteniendo grandes pantanos salitrosos ó lagos profundos, gozan de un clima extraordinariamente sano y de un aire poco cargado de humedad, por lo cual se envía allí á los enfermos atacados de tisis, de neuralgias y de reumatismos. El calor, durante el verano desde Octubre á Mayo, varía entre 73° y 85° Farenheit, y el invierno no es demasiado lluvioso.
Los huracanes que en pasados tiempos asolaban las islas, cada dos ó tres años, son ahora más raros, habiendo ocurrido el último en 1866.
Las principales de estas islas son: la Gran Bahama, casi desierta, la gran Abaco ó Lucaya, Eleuthera, San Salvador, Acklin, Inagua, Espíritu Santo, Yuma, Wathings, casi completamente ocupada por un lago, y Nueva Providencia, que posee la ciudad más importante del archipiélago, Nassau, con 7.000 habitantes.
Ocupadas en 1629 por los aeecinadores ingleses, las islas Lucayas debiéronles durante largo período una gran prosperidad. El jefe más famoso de estos aventureros, Blackbeard, fue muerto en una de sus expediciones á la costa de la Carolina del Sur. Hasta hace pocos años se veía en la calle de la Bahía, en Nassau, un enorme algodonero, bajo el cual este nuevo San Luis administraba la justicia, cuando no se ocupaba en correrías con algunos de sus alegres compañeros, tan despreocupados como él. Posteriormente, los corsarios de la guerra de la Independencia de los Estados-Unidos encontraron refugio siempre seguro en los canales poco conocidos de las Bahamas. En aquella época fue nombrado gobernador de dichas islas Fincastle, Lord Dunmore, y todavía existe con el nombre de fuerte Fincastle una elegante construcción, cuyas  cuyas líneas exteriores recuerdan la forma de un vapor de ruedas, y su residencia de verano, conocida hoy con ;1 nombre de la Ermita, se ve todavía en medio de un hermoso bosque de robles y cocoteros.
Finalmente, en nuestros días, durante la guerra de separación en la república Norte Americana, las Lucayas ofrecieron á los Estados del Sur grandes facilidades para que llegaran á Europa sus  mercancías, ó para recibir, en cambio de ellas, dinero ó armas. El 5 de Diciembre, 1861, llegó de Charleston el primer buque confederado con 144 balas de algodón, y desde aquel dia hasta el fin de la guerra entraron en Nassau 397 buques del Sur, y saliéronle allí para los puertos confederados 588. Todo el tiempo que duró la guerra fue de prosperidad para Nassau, convertida en domicilio habitual de los corsarios, de los comerciantes de algodón y de los fabricantes de ron. En 1866, después de la toma de Richmond, sufrieron las Bahamas el huracán más terrible que se había visto desde hace un siglo. Pasando sobre la isla Hog, cayó al mar sobre el puerto de Nassau, formando tan enormes olas, que con frecuencia llegaban á la galería del faro, á 60 pies por encima del nivel ordinario de las aguas. Las casas y los bosques fueron derribados y destruidos como si fueran débiles mieses, y en veinticuatro horas quedó Nassau casi completamente destruida, presentando el espectáculo de una ciudad saqueada é incendiada por el enemigo. Tan considerables fueron las pérdidas y tan tremendo el golpe que sufrió la prosperidad debida á la guerra separatista, que todavía no ha podido reponerse Nassau de aquel inmenso desastre.
El puerto de Nassau está protegido por un islote de coral, la isla Hog, que forma un rompeolas superior á los de Cherburgo y Plymouth: el agua es allí tan clara, que se ven perfectamente los guijarriíos de! fondo. Las calles son blancas como la nieve, color más intenso todavía por la reverberación de las colinas calizas; esta blancura fatiga la vista y podría atenuarse en parte si los propietarios, haciendo más bajas las tapias de sus jardines, permitieran ver la frondosidad de los árboles. No sólo es Nassau la principal ciudad de Nueva Providencia, sino también la capital de las Bahamas. En ella residen la Asamblea legislativa y el gobernador.
El domicilio de este último está bien situado, entrando en la casa por una magnífica escalera adornada con la estatua de Colon. El Poder Ejecutivo se encuentra en manos de un gobernador nombrado por la Corona, y el legislativo lo ejercen una Cámara alta de doce miembros, y una Cámara popular de veintiséis diputados de los distritos, elegidos por siete años, y entre los cuales hay con frecuencia algunos negros. La raza negra eslá allí admirablemente representada: altos y bien formados los negros de las Bahamas, no tienen vicio alguno particular, y, á semejanza de muchos blancos, sólo muestran inclinación al robo y á la vida desarreglada. El término medio de los crímenes y delitos debe ser muy bajo, puesto que la cárcel, edificio recientemente construido á todo coste, está poco ocupada. La antigua cárcel, que parece una mezquita, es hoy biblioteca, conteniendo unos 6.000 volúmenes.
Supersticiosos como todos los de su raza, los negros do las Bahamas no se embarcan nunca para la pesca de las esponjas sin estar seguros de la protección de un mago. Esta pesca, una de las más importantes industrias del archipiélago, da ocupación á quinientos barcos pequeños, de diez á veinticinco toneladas. No es trabajo fácil ni sin peligro el de arrancar con un largo garfio, á dos 6 tres brazas bajo la superficie del mar, las esponjas adheridas á la roca. Para verlas emplean un anteojo de agua, que es una sencilla caja ovalada, del tamaño de un pié cuadrado, abierta por arriba, y que cierra un cristal por la parte inferior; teniéndola perpendicular  puede verse todo lo que hay en el fondo del agua. Las esponjas cogidas en las Bahamas son de cuatro clases: lana de carnero (shecp wool) que es la más apreciada, arrecife free/J, terciopelo (velvetj y guante (glóbe). Aunque inferiores á las más bellas esponjas del Mediterráneo, prestan grandes servicios á la cirujía, empleándose las más ordinarias en el lavado de carruajes. Los barcos destinados á la pesca de esponjas, vuelven al puerto generalmente los sábados. Los domingos limpian y preparan la pesca, y los lunes la venden en pública subasta. Sólo pueden tomar parte en éstas los  miembros del gremio de las esponjas y los que hacen ofrecimientos reales y positivos por escrito.
La pesca de las esponjas ha venido á suceder á otra industria que, en pasados tiempos, constituía la reputación de las Bahamas, industria singularmente favorecida por las dificultades de la navegación en medio  de canales estrechos y profundos. Los naufragios eran frecuentes, sospechándose de los habitantes de las Bahamas como de los antiguos bretones, que los ocasionaban con falsas indicaciones.
Los objetos procedentes de los naufragios, se vendían, hasta hace poco tiempo, en pública subasta en Nassau, y ha sido preciso toda la vigilancia de las compañías de seguros, ayudadas por los nobles sacrificios del gobierno metropolitano que ha sembrado de faros los pasos difíciles, para poner fin á estas costumbres bárbaras.
Una industria lucrativa en otras épocas, pero que ha decaído mucho de su antiguo esplendor, es la fabricación de la sal. Exceptuando la isla Andros que parece estar aún en días de formación, ninguna otra de las numerosas que componen el archipiélago poseen rios ó lagos de agua dulce, mientras que por todas partes se encuentran lagos ó lagunas con aguas más ó menos cargadas de sal. En Exuma, Long Island, Rose-Island é Inagua, se recogen las inmensas cantidades de sal exportadas á los Estados- Unidos, comercio que ha disminuido mucho á causa de los elevados derechos impuestos á este articulo.
Los alrededores de Nassau son extraordinariamente pintorescos, bastando citar los lagos de Ki- Uarney, donde abundan los patos salvajes, y el puerto Montagüe á orillas del mar, desde el cual se descubre un espléndido paisaje. Al ponerse el sol, vónse de un lado bosques de elevadas y flexibles palmeras, suavemente movidas por la brisa de la tarde que hace ondear sus verdes hojas, y del otro la mar, cuyas olas espirar! silenciosamente en la arenosa orilla; á lo lejos se descubre la ciudad y el puerto iluminado por los rayos del sol poniente. Si se da este paseo á caballo, nótanse dos cosas, primero que los caminos son excelentes, y segundo, que los caballos, alimentados sólo son cañas de azúcar son tan flacos como el famoso Rocinante.
Aunque el Suelo esté formado de una cal parduzca, y la capa vegetal sea tan delgada que pudiera enviarse á una casa de locos al Yankee capaz de llevar allí el último arado perfeccionado, el pino y la palma, sorprendente contraste de dos zonas muy distintas de vegetación, crecen allí admirablemente, como también el mahogani, especie de caoba, el anana silvestre, el satín ivood, el lignuni vita, el yellow wood, el fuitoque, el cedro, el cocotero y la higuera de la India. Encúentranse también allí comúnmente el plátano, el tamarindo, el zapotero, el  café, la guayaba, el naranjo, la caña de azúcar y casi todos los vegetales de los trópicos. Uno de los árboles más singulares de las Bahamas, es el silkcoton, algodón seda, que llega á una altura prodigiosa y extiende considerablemente sus ramas. Sus granos están llenos de un algodón moreno, parecido á la borra ó pelote de seda, pero careciendo de la resistencia necesaria para ser utilizado. Detras del palacio del gobierno, hay uno de estos árboles cuyas raíces se extienden un octavo de milla. Además de los vegetales citados, encúentranse los cactus y los áloes, especialmente el áloes sisal, que pudiera emplearse en la fabricación de cuerdas. Las ananas se producen especialmente en San Salvador y en Eleuthera. De esta última isla provienen casi todos los frutos de dicha especie importados en Europa.
Merece visitarse en Abaco el curioso establecimiento de Hopetowu, habitado por los descendientes de los primeros ocupantes ingleses, Spanish Wells, en la isla de este nombre, es curiosísimo; sus casas, apiñadas en inconcebible desorden, desbordan sobre la mar; los pilotes que las sostienen, las garantizan de las olas y de las incursiones de  los cangrejos ermitaños que pululan en las inmediaciones.
Sus infelices habitantes se alimentan con pescados y moluscos, y viven meses enteros sin probar carne. Si es cierto que la alimentación exclusivamente marítima influye en el desarrollo do las facultades mentales, los habitantes de Spanish Wells deben ser muy inteligentes; pero ¿cuántas veces no hemos visto los hechos en desacuerdo con la teoría?
Mencionemos por fin á Harbour-Island, cuyo espacioso puerto está protegido por las rocas y por una isla baja que se extiende á la extremidad NE. de Eleuthera. Allí está Dunmoretown, pueblecillo de 2.500 habitantes, en medio de un oasis de magníficos cocoteros.
¡Cuántas cosas interesantes hubiéramos sabido si el nunca bien sentido Agassiz hubiese podido ejecutar el proyecto que acariciaba há largo tiempo de una exploración científica de las Bahamas! ¡Ojalá que esta breve noticia pudiera servir de estimulo para que otro sabio emprendiese dicha expedición.
GABRIEL MARCEL.


Una síntesis de las Bahamas.


1492 Descubrimiento y colonización de Bahamas.
 1492-siglo XVII Las Bahamas, llamadas anteriormente «Lucayas», debido al nombre de los indígenas que las habitaban, fueron descubiertas por Colón, conquistadas por los españoles y nombradas por estos «San Salvador». Aquí también fueron capturados y esclavizados los indios. En el siglo XVII la población aumenta considerablemente en número con la llegada de los ingleses y de los esclavos norteamericanos después de la independencia de los Estados Unidos.
1783 El Tratado de Versalles.El tratado de Versalles consagró la independencia de los Estados Unidos, pues allí se firmó la paz que puso fin a la guerra entre Gran Bretaña, Francia y España. Por este acuerdo España recuperó La Florida, Menorca, las costas de Nicaragua, Honduras y Campeche, a cambio de la cesión a Gran Bretaña de las islas de la Providencia y las Bahamas
1834 Abolición de la esclavitud en varias islas. 1834 Es abolida la esclavitud
1920 Fructífero período en Bahamas 1920-1933 Hay un fructífero período cuando contrabandistas de bebidas hacen grandes negocios durante la Ley Seca en los Estados Unidos
1942 Desarrollo del turismo en Bahamas. Los Estados Unidos establecen sus bases navales durante la II Guerra Mundial. Con posterioridad a esta guerra el desarrollo del turismo adquiere cierta estabilidad económica.
1952. La reina Isabel II asume como Jefa de Estado. 1952La reina Isabel II asume su representación como Jefa de Estado.
1962 Turcas y Caicos asociadas con Bahamas. 1962En este año adquieren la condición de colonias separadas y se asocian a Bahamas, después que se independizan de Jamaica.
1967  El Partido Liberal Progresista en Bahamas. 1967El Partido Liberal Progresista, creado para luchar contra la discriminación racial, vence en las elecciones 1967.
1973 Bahamas, Estado Soberano Asociado a la Comunidad Británica      1973 La Isla se convierte en un Estado Soberano Asociado a la Comunidad británica. Esto trae aparejado el tráfico de drogas y la entrada ilegal de refugiados haitianos. En este mismo año es elaborada la constitución de Las Bahamas, vigente hasta nuestros días.
1991 Abolición de la pena capital. Es abolida la pena capital en los territorios británicos del Caribe.
1994  Renuncia de ministros en Bahamas.  A raíz de las deudas contraídas por el mal manejo de las cuentas públicas en el sector del turismo, tres ministros renuncian a sus cargos.
1996  Diversificación de la economía en Bahamas.  1996 En los últimos años el gobierno ha intentado diversificar la economía: desarrollar el turismo, incentivar la explotación de petróleo, implantar pequeñas industrias y transformar a las Bahamas en un centro financiero 1996 Acuerdo entre las Bahamas y Cuba 1996Bahamas y Cuba firman un acuerdo con el fin de repatriar a los cubanos que viven en campamentos de detención en las Bahamas. Este acuerdo es similar al que se firmó en Haití en 1995: repatriar a los haitianos refugiados en las Bahamas.

Las Indias Occidentales
Introducción
Las Indias Occidentales (West Indies en inglés; Indes Occidentales en francés; West-Indië en holandés) constituyen un grupo de archipiélagos localizado entre los Estados Unidos y la costa norte de América del Sur y separa el Mar Caribe o de las Antillas del Océano Atlántico. Fue la primera tierra americana que pisó Cristobal Colón el 12 de octubre de 1492; en concreto, la isla de Guanahaní (Watling Island), perteneciente a las Bahamas y que él nombró San Salvador.
Consiste en un grupo de islas en forma de un arco con más de 3,200 km (2,000 millas) de largo. Por el oeste, separa el Océano Atlántico del Golfo de Méjico mientras que en su porción central y oriental lo separa del Mar Caribe. Partiendo de la península de Florida (Estados Unidos), las islas se extiende por 1,930 km (1,200 millas) hacia el sureste, luego 800 km (500 millas) hacia el sur para entonces dirigirse hacia el oeste a lo largo de la costa de Venezuela. El área terrestre de las islas es de casi 236,000 kilómetros cuadrados (91,000 millas cuadradas).
El Caribe
Las Indias Occidentales
Mar Caribe
Océano Atlántico
Océano Pacífico
Bahamas
Cuba
Jamaica
Colombia
Venezuela
Guyana
Brasil
Haití
República
Dominicana
Puerto
Rico
Florida
(EE.UU.)
Honduras
Nicaragua
Costa Rica
Panamá
Tobago
Trinidad
Barbados
Aruba
Bonaire
Curazao
Los Roques
Margarita
Grenada
St. Vincent
St. Lucia
Martinica
Dominica
Guadeloupe
Montserrat
St. Kitts-Nevis
Antigua/
Barbuda
Anguilla
Islas Vírgenes
Islas
Caimán
Turcos y Caicos
Las Indias Occidentales comprenden cuatro archipiélagos. Estos grupos de islas son las Bahamas (o islas Lucayas) y Turcos y Caicos, las Antillas Mayores, las Antillas Menores y las islas del Caribe Sur. Debido a razones históricas, culturales y socioeconómicas, al grupo de islas se unen frecuentemente algunos países continentales: Belice y las Guayanas. La misma situación se presenta con las islas Bermudas.
El término Antillas excluye a las Bahamas y los países continentales; es decir, solamente se incluyen las islas que rodean directamente el Mar Caribe y que forman un arco que se extienden en forma de media luna desde la punta oriental de la península del Yucatán (en México) y el sureste de Florida (en Estados Unidos) hasta la costa de Venezuela, en Sudamérica. Las Antillas Holandesas forman un grupo de islas separadas del arco mencionado.
El término Antillas se originó mucho antes del descubrimiento del Nuevo Mundo por los europeos, usándose Antilia para referirse a unas tierras semi-míticas localizadas en algún lugar al oeste de Europa, en el Océano Atlántico. A veces, era indicada en mapas medievales como un continente o una isla grande y a veces como un archipiélago. Luego del descubrimiento de las Indias Occidentales por Colón, el término español Antillasempezó a usarse comúnmente para indicar las nuevas tierras y se dice "Mar de las Antillas" como una forma alternativa a Mar Caribe.
http://mipais.jmarcano.com/geografia/antillas.html
La región del Caribe ha sido dividida en subconjuntos lingüísticos que reflejan los patrones de colonización por poderes europeos. El área española incluye Cuba, la República Dominicana y Puerto Rico. La porción francesa incluye Haití, Martinica, Guadalupe y la Guayana Francesa. Un 'Creole' de base francesa se habla en Dominica y Santa Lucía. Las partes holandesas incluye Surinam y las islas de Aruba, Bonaire, Curaçao, Saba y San Eustaquio. La parte de habla inglesa incluye Jamaica, Guyana, Barbados, Belice, las Bahamas, Antigua, St. Kitts-Nevis, Grenada, Dominica, Santa Lucía, Saint Vincent, Islas Vírgenes, Monserrat, Anguilla, Barbuda y las islas Turcas y Caicos. Hay una isla anómala: St. Maarten/St. Martin, que pertenece a los Países Bajos y a Francia.
La vegetación es exuberante en todas las islas y la mayoría deben haber estado cubiertas, en tiempos de Colón, por bosques que llegarían hasta la misma orilla. En nuestros días, las islas han sido muy taladas, salvo en las altas montañas. Si exceptuamos las aves, la fauna mayor es poco variada. La mayoría de las especies autóctonas difieren de las de tierra firme, debido al largo tiempo que las islas estuvieron separadas del continente; en el caso particular de Trinidad y Tobago, la fauna es de características sudamericanas. Los peces y las tortugas abundan por todas partes, y los reptiles terrestres, incluyendo los cocodrilos, son muy comunes en las islas más grandes. Excepto la fer-de-lance, en la Martinica y en Santa Lucía, y algunas especies de Trinidad, no hay en ellas serpientes venenosas.
Como compensación a su enorme belleza y a la relativa ausencia de animales dañinos, las Indias Occidentales están amenazadas por frecuentes cataclismos naturales: huracanes, terremotos y, en algunas de las Antillas Menores, erupciones volcánicas. Estos desastres han jugado un papel considerable en la historia de las islas y constituyen aún un serio peligro.


  

América a partir de 1980

En la década de 1980, uno de los acontecimientos que más destacaron en la mayoría de los países latinoamericanos fue el estallido de una profunda. Crisis económica, que se reflejó en el incremento de la deuda externa, lo cual la dejó fuera de control.
El modelo que otorgaba un papel central al Estado fue de gran influencia para las transformaciones políticas y económicas de las décadas anteriores. En el orden político, la existencia de un estado fuerte y con cierta autonomía formalizaba la representación de intereses a través de secretos  que se adherían a grupos institucionalizados, que se acercaban más a una participación real e a la simple representación.
En el orden económico, se crearon mecanismos de regulación, nacionalizaciones o inversiones directas en empresas estatales, aun cuando la inserción a una economía internacional se basara fundamentalmente en productos primarios poco elaborados, a la vez e se dependía de la tecnología extranjera. Sin embargo, los gobiernos tenían poco interés, o baja capacidad en la política fiscal, para lograr una extracción de recursos que apoyara sus proyectos económicos. Esta debilidad política motivó el incremento de la deuda externa, lo cual obligó a los gobiernos, por un lado, a canalizar cada vez más recursos al pago de los compromisos con los organismos financieros internacionales y, por otro, a no poder aumentar el gasto social con la consecuente caída del nivel de vida de la mayoría de la población.
Algunos indicadores, como los que menciona Norman Hicks en la publicación del Sistema económico Latinoamericano (SELA), Desarrollo social y programa de ajuste, revelan que al finalizar la década de 1980, la llamada “década perdida”, América Latina pagó por el servicio de su deuda más del 4 por ciento del producto interno bruto, cuando entre 1985 y 1989 el crecimiento de de 1.5 por ciento. Para 1992, por concepto de intereses y utilidades pagó aproximadamente 30 mil millones de dólares, al tiempo que su deuda ascendía a 450 mil 875 millones de dólares ese mismo año.
En 1995, Salvador Arriola, secretario permanente del SELA, señaló que la deuda externa latinoamericana superaba los 530 mil millones de dólares (cifra que duplica los niveles de 1982, ruando estalló la crisis deudora), provocando una transferencia neta de recursos al exterior mayor los 35 mil millones de dólares. La salida de capital aumentó los índices de pobreza.
El Banco Mundial declaraba: “A principios de 1993, el 20 por ciento más pobre de la población de América Latina recibía apenas 4 por ciento del total del producto interno bruto (PIB), y el porcentaje de personas que vivía en situación de pobreza aumentó de 27 por ciento a 32 por ciento kl total de la población, en el periodo 1980-1989”.
A ello se agregaba la caída de los salarios mínimos y medios en la mayoría de las naciones latinoamericanas, que se encontraba entre 50 y 70 por ciento para los casos de México, Perú, Brasil, Venezuela en el periodo 1980-1990.
La dificultad de soportar la deuda externa, aunada a diversos factores domésticos, como la pérdida de eficacia y de legitimidad, desembocaron en la caída de los regímenes autoritarios. Los excesos de los cuerpos represivos generaron una revaloración de la democracia, como un concepto distintivo y antagónico de la experiencia política anterior. Sin embargo, en la práctica política, debido al interés por reinstaurar el sistema democrático en los países de América Latina, se planteó el problema adicional de distinguir entre lo que se suponía un mero cambio de régimen político y a efectiva democratización de las instituciones estatales, de los procedimientos competitivos y de DS mecanismos participativos.
La crisis política y económica afectó a los gobiernos latinoamericanos, pues las contradicciones alcanzaron tal nivel que ya no se pudo gobernar. El consumo de las clases medias y las políticas de bienestar social no sólo se frenaron, sino que se abatieron. Además, los capitales mediano y pequeño, el público y el social no sólo fueron integrados o privatizados, sino que se les obligó a contribuir a la concentración especulativa del gran capital. Países y pueblos enteros realizaron grandes diferencias de excedentes, que cubrían los déficits fiscales y armamentistas de las metrópolis, e incrementaron las tasas de acumulación de los grandes negocios. Como la reacción popular a esta política no sólo se limitaba a los grupos más explotados, sino que incluía a los sectores medios y los obreros organizados, la pérdida de los mediadores, la radicalización y la agresividad crecientes, ligados a la desesperación de los habitantes marginados urbanos, de los campesinos pobres, e las minorías indígenas, de los estudiantes e intelectuales, representaban una amenaza revolucionaria que los gobernantes de nuevo estilo enfrentaron mediante una preparación ideológica y militar rigurosamente programada.
Estados Unidos generó mecanismos de control que posibilitaron una continuidad de su hegemonía, tal como la “guerra de baja intensidad” (GBI), diseñada para satisfacer a la opinión pública estadounidense y que se aplicó en forma sistemática en América Central. Era una guerra no declarada y sin riesgos para los jóvenes norteamericanos, aunque sí para las poblaciones nativas que sufrieron ¡os ataques. Se procuraba que no hubiera enfrentamientos directos prolongados de las fuerzas regulares estadounidenses, y que los conflictos de larga duración estuvieran a cargo de los nativos. Las fuerzas regulares de Estados Unidos sólo intervendrían y actuarían cuando fuera oportuno, en forma rápida —con radares, aviones, naves— y siempre que las tropas domésticas hubieran sentado las bases del triunfo.
Al terminar la década de 1980 las transformaciones operadas en el contexto internacional (el derrumbe del bloque socialista y la desintegración de ¡a Unión Soviética) trajeron una nueva estrategia diplomática hacia América Latina: el 27 de junio de 1990 el presidente estadounidense George Bush lanzó la “Iniciativa de las Américas”, con la participación de muchos países latinoamericanos. Con ella se determinaba el final de la etapa militarista y el inicio de una nueva fase democrática, de respeto a los derechos humanos y de lucha contra la corrupción en todas las naciones del continente americano. Pese a las buenas intenciones, la realidad latinoamericana empezaría a chocar con tal iniciativa.
La guerra de baja intensidad:
La lucha del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador
 Como Nicaragua, El Salvador mantuvo una trayectoria histórico-política de lucha nacional y de resistencia antiimperialista. Tal carácter lo representó Farabundo Martí (foto), fundador del Partido Comunista en 1925, quien luchó junto a Augusto Sandino en su resistencia contra la presencia norteamericana en Nicaragua y posteriormente en su país, donde fue encarcelado y fusilado.
Entre 1932 Y 1944 el general Maximiliano Hernández Martínez mantuvo una férrea dictadura. El 90 por ciento de la riqueza estaba en manos del solo 5 por ciento de la población; no había expectativas de democracia. Durante las décadas de 1960 y 1970 los monopolios se incrementaron. Se producía casi exclusivamente para el exterior y se agudizaba la explotación obrera. Los movimientos populares se organizaron contra la explotación masiva, la dependencia económica y el mal uso de los recursos naturales nacionalizados. Las tensiones sociales se acumulaban por el aumento del desempleo y el hambre, la escasa atención médica y la casi inexistente educación. Los cambios debían ser políticos y sociales para destruir al régimen opresivo.
El engaño en los procesos electorales generó manifestaciones estudiantiles que fueron disueltas con las armas. Campesinos y obreros eran desaparecidos, en tanto que se torturaba y asesinaba para buscar la “pacificación”. Las huelgas populares se multiplicaban. La Universidad era ocupada por el ejército y se cerraba. La situación en el campo empeoraba. Se perseguía a la Iglesia progresista. Entonces empezaron a surgir diferentes movimientos y fuerzas revolucionarias. La lucha guerrillera se hizo presente a través del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
El 28 de febrero de 1979 el pueblo se concentró en la Plaza de la Libertad para protestar por las elecciones fraudulentas. El gobierno respondió con una masacre. Se prohibieron los actos organizados a la vez que crecía la represión. En octubre se llevó a cabo un golpe contra Carlos Humberto Romero, quien ocupaba la presidencia desde 1977. Se reanudaron las luchas por el poder entre el Estado y los revolucionarios. Los ataques militares contra los salvadoreños eran cada vez más brutales. La Universidad fue allanada nuevamente con tanques, morteros y cañones; quemaron la biblioteca y, con ella, documentos valiosos. Diversos organismos internacionales condenaron la violación de los derechos humanos en El Salvador, en tanto que la Iglesia, encabezada por el arzobispo Óscar Arnulfo Romero, se comprometía abiertamente con el pueblo y con los inminentes cambios sociales. Por su parte, Estados Unidos apoyaba militar, política y económicamente al régimen.
 El arzobispo Romero (foto) trató de levantar el ánimo y de suavizar el proceso político, oponiéndose a la violencia, a la intromisión norteamericana y a la barbarie del ejército; en un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias históricas, ¡a Iglesia se sentía amenazada por la oligarquía, el imperialismo y el descrédito de las masas populares. Romero estaba de acuerdo con la organización popular, porque la consideraba como la base para la dignidad humana. Se daba cuenta de la inutilidad de diálogo con el gobierno. Alertaba a los salvadoreños de un presupuesto de 20 millones de dólares, provenientes de Estados Unidos, para entrenar terroristas en tortura y guerra psicológica, para la construcción de pistas secretas y para sostener a las fuerzas armadas; además sabía de la existencia de una lista negra de 24 mil personas que el gobierno deseaba eliminar, tanto en territorio salvadoreña como en el exterior. Romero pedía el cese de la represión y fue asesinado el 24 de marzo de 1980, al oficiar una misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia. El 30 de marzo, durante su sepelio, se reunió una inmensa multitud que reafirmó su decisión de luchar contra el gobierno. Los francotiradores actuaron; la multitud pretendía refugiarse en la catedral; luego, los cadáveres y heridos se amontonaban.
El pueblo aprendió la estrategia revolucionaria y siguió su lucha a pesar de la represión militar; de sus errores y aciertos aprendió el arte de la insurrección.
En la década de 1980 el FMLN tomó fuerza. El gobierno trató de establecer el diálogo y las negociaciones mientras la represión continuaba. En noviembre de 1987, la guerrilla desencadenó una fuerte ofensiva sobra la capital salvadoreña y los principales departamentos del país, que hizo tambalear el poder de las fuerzas armadas y del gobierno de Alfredo Cristiani.
En 1990 se reanudó el diálogo de paz con temas negociación como el futuro de las fuerzas armadas, los derechos humanos, los sistemas judicial y electoral, las reformas a la constitución, los problemas económicos y sociales, que fueron verificados por la ONU.
En enero de 1992, en el alcázar del Castillo de Chapultepec en la ciudad de México, se firmaron los acuerdos de paz, abriéndose así el proceso de reconciliación sobre la base de una nueva relación basada en la dignidad, la cooperación y la vida más conveniente para el pueblo salvadoreño.
El surgimiento de las economías de exportación y su impacto.
América latina asistió a partir de 1870 a la consolidación de un proceso económico y político que el historiador Halperín Donghi (1986) ha llamado el pacto u orden neocolonial. La nueva coyuntura internacional impactó en los países latinoamericanos definiendo un cambio en la relación con las economías metropolitanas. Este cambió facilitó la exportación de nuevos productos en detrimento de los ya tradicionales metales preciosos, y permitió la reactivación de las economías de la región como centros de consumo.
El contenido de este pacto consistía en que América latina producía y exportaba materias primas y alimentos para las metrópolis, e importaba y consumía de ellas producción industrial y bienes de capital. Las políticas librecambistas proporcionaban el marco ideológico que sostenía el funcionamiento de este esquema.
Políticas librecambistas
Esta expansión económica se caracterizó por crecimientos rápidos y explosivos no exentos de crisis de creciente intensidad. Halperín Donghi señala tres episodios expansivos de relevancia que se relacionan con: a) la división intercontinental del trabajo en cuanto a la producción de alimentos (agricultura y ganadería templada y cultivos tropicales); b) avances industriales y técnicos (explotación del cobre, el estaño y el henequén) y c) difusión del motor de explosión y el transporte automotor (vinculado con el ciclo del caucho y la explotación petrolera). El móvil de la expansión fue la puesta en marcha de los denominados "booms productivos" agrícolas y mineros diferenciados por lugar y región.
El café, cultivado en las zonas tropicales de mediana altura, por ejemplo. Así San Pablo se convirtió en el centro dinámico de la economía de exportación brasileña mediante el cultivo extensivo de este producto. La unidad de producción era la gran propiedad, fazenda, dividida en unidades de producción más pequeñas trabajadas con mano de obra asalariada, inmigrantes en su mayoría, que suplantaban la escasez de hombres para la faena. A diferencia de Brasil, en el resto de Hispanoamérica, donde también se practicaba este cultivo, las tierras eran más limitadas, aunque los recursos humanos permanecían constantes y adecuados para la oferta de trabajo El régimen de propiedad de la tierra consistía en explotaciones medianas a cargo de los propietarios en Colombia, Venezuela, El Salvador, o en grandes haciendas en México y Guatemala.
El azúcar, cultivado en Puerto Rico, Cuba y Perú sufría de crisis constante de demanda . En este caso, la concentración de la propiedad ponía a esta en manos de las empresas industrializadoras de capital norteamericano.
Existían dos tipos de plantaciones de caña de azúcar en el Caribe español . La primera era la plantación tradicional basada en mano de obra esclava que incluía un sistema semimecanizado denominado ingenio, con un nivel de productividad muy bajo, trabajada por esclavos, peones chinos o mano de obra alquilada, que se desempeñaba indistintamente en los campos de cultivo o en el ingenio. La segunda era la plantación moderna, que producía la caña de azúcar pero no la trataba, es decir, era una plantación exclusivamente agrícola, que derivaba el cultivo a una central que producía el azúcar en bruto. La central era el enlace entre la plantación y las refinerías extranjeras. En este tipo de plantación se trabajaba con peones a quienes se les pagaba con "tokens". La división del trabajo que entrañaba la plantación moderna generó conflictos entre el sector agrícola y el industrial y propició importantes diferencias regionales en un mismo país.
Cultivos tropicales
En las zonas bajas y húmedas del litoral caribeño, la costa ecuatoriana, Colombia, Venezuela, Panamá y Centroamérica, la explotación dominante era la banana con un mercado único y también dominante, los Estados Unidos. El cultivo se expandía por la iniciativa de un conjunto de empresas fusionadas a principios del siglo XX en la United Fruit Company.
La zona amazónica experimentó una efímera prosperidad a través de la explotación silvestre del caucho. En Brasil, los siringueiros recolectaban el caucho silvestre y lo vendían a los comerciantes locales. La recolección era mucho más cuidadosa y disciplinada que en el resto de Hispanoamérica (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), donde se explotaba de una forma mucho más destructiva, para obtener beneficios en el corto plazo.
En las tierras templadas del sur (Argentina y Uruguay) las exportaciones primarias de alimentos estuvieron orientadas a la carne y los cereales. La existencia de tierras aptas para estos productos estuvo acompañada por el aporte de un importante flujo inmigratorio y de inversiones de capital.
La recuperación minera se orientó hacia la explotación del cobre y el estaño, el salitre y el petróleo. El primero, vinculado con la expansión de la electricidad y el segundo, con la industria de la conserva.
El funcionamiento de estas economías de exportación fue posible debido a los cambios que se produjeron en los mercados de factores como la tierra, el trabajo y el capital, (Glade, 1991). La expansión de la frontera productiva y el aumento en la provisión de tierras fue uno de los móviles principales para el desarrollo de las economías de exportación de productos agrícolas y minerales. Este aumento, que en ciertas ocasiones fue solo cuantitativo y en otros también cualitativos, tuvo diferentes orígenes, que analizamos a continuación:
1- La apropiación del dominio público por parte de los particulares adquirió dos formas: a) el desplazamiento de producción; por ejemplo, el café en América Central empujó la producción de alimentos a zonas más alejadas, b) la colonización de nuevas tierras por el aumento en la demanda de productos para la exportación; por ejemplo, la extensión del cultivo del café en el sur de Brasil. Las tierras ganadas se entregaban en concesión a compañías ferroviarias, en pago a compañías agrimensoras, a compañías con proyectos de colonización de tierras, a los poseedores de bonos del Estado, a sociedades comerciales para fomentar ciertos cultivos de exportación.
2- La comercialización de la propiedad rural tradicional creó un mercado de tierras más activo para la proliferación de pequeños propietarios, quienes, sin embargo, debieron convivir con una notable tendencia a la concentración de la tierra. La gran demanda de tierra en aquellas zonas beneficiadas por el mercado de exportación hacía subir su valor, alejando así a los pequeños y medianos explotadores agrícolas, y atrayendo ventajosamente a los grandes propietarios.
3- El arrendamiento de propiedades de la Iglesia para su gestión comercial, a organizaciones de beneficencia, comunidades indígenas y comunidades fundadas por españoles (Colombia, Ecuador Venezuela, Guatemala, Perú, México).
Economías de exportación
En relación con el trabajo, si bien se registraron cambios sustanciales, como la eliminación definitiva de la esclavitud, y el aumento demográfico ocasionado por un importante crecimiento vegetativo y por el flujo inmigratorio europeo, se siguió recurriendo a prestaciones laborales obligatorias, a la remisión de deudas por trabajo, a las leyes sobre vagabundeo, y al sistema por enganche .
¿Cómo actuaron las inversiones de capital extranjero en la dinámica de estas economías? Aceleraron y profundizaron el proceso. El capital se bifurcó en préstamos a los gobiernos de devolución en el largo plazo, y en inversiones relacionadas por las tareas que los sectores extranjeros y los locales realizaban en cada país. A la ya tradicional comercialización y transporte interoceánico se le sumaron otras actividades que mostraban una mayor penetración de esos sectores extranjeros: explotación de ciertos productos (compañías mineras, centrales azucareras), empresas de especulación inmobiliaria y redes ferroviarias. El tendido de líneas férreas adquirió dos matices: constituyó sistemas nacionales, como en el caso de la Argentina, Chile, México y Uruguay; o vinculó sólo algunos centros productores del interior con sus puertos de exportación ultramarina, como en Brasil y Perú. Los ferrocarriles permitían agilizar el proceso de comercialización a costos mucho más bajos que los tradicionales medios de transporte.
Inversiones de capital extranjero
La transferencia del capital internacional también permitió la formación de capital local y el aprendizaje comercial y financiero de la gestión capitalista. Los inversores extranjeros fundaron casas mercantiles desde donde controlaban el comercio de exportación e importación y bancos para promover, además de sus intereses financieros, redes de crédito y otro tipo de empresas como las mineras, las industriales y las agrarias.
Entre 1914 y 1930 se registró una desaceleración en el ritmo de crecimiento inducido por las exportaciones que se mantenía desde 1870 en América latina. A "la edad de oro" le sucedía "la edad de la demora". La economía mundial capitalista experimentó ciertas transformaciones a causa de un comportamiento irregular del mercado de productos básicos con una oferta creciente excesiva y cambios en la estructura de la demanda y de las inversiones. Las inversiones británicas apenas aumentaban mientras que las norteamericanas crecían aceleradamente. La Primera Guerra Mundial acentuó este proceso. Los Estados Unidos supieron beneficiarse del vacío que dejaba la decadencia de Gran Bretaña y la eliminación de Alemania. Dejaba para América latina un aumento en el volumen de las exportaciones de productos primarios, y nuevos vínculos de dependencia con otros miembros de la comunidad comercial internacional.
Entre las causas que pusieron fin a "la edad de oro" de las economías de exportación mencionaremos: el debilitamiento y el posterior derrumbe de la demanda, la creciente limitación de los recursos: la expansión económica se hizo de modo extensivo, el desplazamiento de la composición de las exportaciones que eran de propiedad extranjera, el desequilibrio provocado por los desfavorables términos de intercambio de los productos primarios y los conflictos generados por la utilización y la distribución de los recursos, que eran generalmente resueltos con la entrada de capitales, especialmente empréstitos para el financiamiento de los gobiernos.
Crisis de las economías de exportación
Bajo el signo de estas economías de exportación, si bien vastas áreas de Latinoamérica experimentaron un proceso de crecimiento por las características del modelo, se vieron sujetas a las fluctuaciones del sistema económico mundial, tanto en sus momentos expansivos como en los de retracción o de crisis. Además, el crecimiento no fue parejo en todas las regiones, y en cada una de ellas entrañaba diferencias en lo que respecta a la distribución y el alcance de los beneficios de ese crecimiento. Sobre estas cuestiones se asentarían los futuros debates historiográficos acerca del modelo y las posibilidades que otorgó para el desarrollo de una región autosostenida económicamente.
Del Capítulo 3 de Historia de América en los siglos XIX y XX de Horacio Gaggero, Alicia F. Garro y Silvia C. Mantiñan.

Camilo Cienfuegos

Analizar los discuros de Camilo Cienfuegos.

Mujeres en la Revolución Mexicana

 
LA REVOLUCION MEXICANA

Por: Ramón Talavera Franco

El 20 de noviembre de 1910 inició la Revolución Mexicana. Cien años antes, los mexicanos emprendieron una lucha revolucionaria en contra del imperialismo español, que los llevó a construir una nación. Pero cien años después, esta nación ya no era gobernada por monarcas extranjeros como en aquel entonces, sino por un dictador: Porfirio Díaz.

Durante los más de 30 años que el General Díaz se mantuvo en el poder, los ciudadanos no pudieron elegir gobernante y debido a que un pequeño grupo de personas acapararon el poder, la desigualdad social se hizo evidente: el rico era más rico, viviendo en palacetes al estilo europeo, y los pobres eran más pobres, intentando al menos “sobrevivir” en pequeños jacales. Pero también inició otra capa social antes desconocida: la clase media, gracias a la cual, los empresarios sumaban sus riquezas.

Este era el ambiente que se vivía en el país a principios de 1900 y un nombre comenzó a sonar en la vida política de México: Francisco I. Madero quien, fundó el Club Democrático Benito Juárez y posteriormente creó una red de intercomunicación entre los círculos opositores al régimen porfirista. Para 1908 publicó su obra: “La sucesión presidencial en 1910” en donde  plasmó un estudio de la dictadura militar y planteó la necesidad de crear un partido independiente que lograra la efectividad del sufragio y el triunfo del principio antirreeleccionista, con el cual se combatiría la dictadura de Porfirio Díaz.

El presidente Díaz, por su parte, pensaba que el pueblo de México ya estaba listo para comenzar a vivir un gobierno democrático, pero para llegar a él, había que crear diversos partidos políticos que contendieran. Así, permitió que se crearan partidos y se postularan candidatos para finalmente votar por un nuevo presidente. Madero aprovechó esta nueva posición de Díaz y fue postulado como presidente del partido que fundó.

Pero poco antes de las elecciones de 1910, Madero fue encarcelado en Monterrey y posteriormente trasladado a San Luis Potosí, siendo acusado de haber pronunciado un discurso en el que injuriaba al Presidente. Con Madero fuera del escenario, Porfirio Díaz – a través de un fraude electoral – es reelecto presidente de México y hasta ese momento, Madero es puesto en libertad a condición de que abandonara la ciudad. Decide ir hacia San Antonio, Texas, cruzando por Laredo, y ahí  lanza el manifiesto conocido como Plan de San Luis Potosí con el que denuncia el fraude electoral de junio, desconoce los poderes constituidos, y en su artículo 7, incita al pueblo a tomar las armas para derrocar la dictadura: “el día 20 de noviembre desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la república tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan. Los pueblos que estén retirados de las vías de comunicación lo harán la víspera”. Y este plan que subrayaba el principio de: “sufragio efectivo, no reelección” fue el acicate para que la Revolución diera inicio.

El primer brote sangriento se dio el 18 de noviembre cuando Aquiles Serdán, uno de los más puros revolucionarios, fue asesinado en su casa. Posteriormente inició la lucha armada en Chihuahua, donde el ejercito de Díaz fue derrotado. Francisco Villa, se levantó en el Sur y prontamente la revolución se extendió a otras ciudades del país.

Dándose cuenta de su inminente derrota, Díaz decide entrar en negociaciones, pero al no poder sacar provechó de ellas, decide renunciar y  viajar a Francia  abandonando definitivamente el país.

Después de seis meses de lucha, la revolución maderista había triunfado. Madero, apoyándose en los tratados de Ciudad Juárez, negoció el poder colocando en el gobierno interino a varios de sus hombres y formalizó las próximas elecciones para 1911. Como Madero, no deseaba llegar al poder de manera ilegitima, decidió que Francisco León de la Barra fuera nombrado presidente interino, pero desafortunadamente este interinato sólo provocó discordias entre los revolucionarios.

Así, con un partido resquebrajado, Madero asumió el poder. Las discordancias revolucionarias comenzaron a enfatizarse y a escasos veinte días de haber tomado la presidencia, Zapata se levantó en su contra arguyendo que el primer punto a resolver eran las carencias de tierra. “Tierra y Libertad” – grito Zapata -  y “tierra y Libertad” - coreó el pueblo.

Como para Madero, el verdadero camino de la revolución era la ley y sólo mediante ella deberían encontrar soluciones a los verdaderos problemas nacionales, exigió que se depusieran las armas y Zapata se sintió traicionado.

 La situación nacional se hizo más compleja. Se empezó a vivir un clima de inseguridad que preocupó a los dueños del poder económico para quienes la paz y la seguridad eran condiciones esenciales para su prosperidad. La legalidad y el deseo de acuerdo del presidente Madero se confundieron con fragilidad y temor por lo que los empresarios decidieron que si Madero no podía ordenar al país, entonces se necesitaba de una acción enérgica contra su gobierno. Y comenzaron a fraguar un plan para derrocarlo.

Fue entonces cuando apareció en escena Victoriano Huerta, quien comenzó a  jugar un doble juego: engañaba al presidente a quien supuestamente defendía y a los rebeldes con los que supuestamente negociaba, pero en realidad era partidario de derrocar a Madero en complicidad con los representantes de los intereses extranjeros. Así, en enero de 1913, inició la llamada “decena trágica” es decir, diez días de guerra en la ciudad de México que terminaron por derrocar al presidente. El 22 de Febrero de 1913, Francisco I. Madero fue asesinado por la espalda, aplicándosele la “ley fuga”  mientras era trasladado a la penitenciaría de Lecumberri.

Después de estos acontecimientos, Huerta fue nombrado presidente, pero debido a que era conocida la forma en que llegó al poder, y a que estaba ligado a los intereses de Estados Unidos,  no pudo crear una imagen pública positiva y su ascensión a la silla presidencial provocó la unificación de los revolucionarios en su contra. Por ello, Huerta se ve forzado a abandonar el poder en 1914.

Por esas fechas, Venustiano Carranza se levantó en armas en Coahuila y los revolucionarios lo tomaron como caudillo con el objetivo de restaurar el orden constitucional. Por ello, Carranza se empeñó en consolidar un gobierno que hiciera posibles las transformaciones sociales y económicas del momento histórico que el país vivía y en un corto lapso, logró aumentar su prestigio y poder. Trató de lograr la unidad revolucionaria, de fortalecer la imagen de su gobierno en el extranjero y de acabar con los brotes de insurrección.

Sin embargo no se pudo dar una organización nacional rápida, por lo que decidió poner orden por el terreno de las armas a unos y por el de las ideas a otros, provocando una nueva era de violencia.

Al mismo tiempo, la fraternidad de los hombres de armas y de caudillos dejó de funcionar. Villa ya era enemigo de Obregón y Zapata de Venustiano Carranza.

Para 1917 se promulgó la Constitución en la ciudad de Querétaro y el presidente Carranza se convirtió en el primero en gobernar bajo un régimen constitucional. Para 1919, es asesinado Zapata y en ese mismo año se promulgó el plan de Agua Prieta que proclamaba que la soberanía radicaba en el pueblo. Los revolucionarios volvieron a chocar entre sí y Carranza fue asesinado.

Para 1920, es decir, diez años después de iniciada la revolución, Madero, Zapata y Carranza, ya habían muerto, pero su legado, trabajado ahora por los nuevos caudillos revolucionarios estaba próximo a marcar el final de la revolución.

El General Álvaro Obregón es quien comenzó la etapa final. Con gran prestigio y poder, trabajó afanosamente en otorgar derechos a obreros y campesinos, para hacer crecer su base popular de apoyo y para asentar las bases de un esquema político diferente.

En 1924 ocupó la presidencia Plutarco Elías Calles y es con él con quien el nuevo esquema político tomó forma definitiva.

Estos fueron los caudillos de la revolución y estos fueron sus logros. Por eso, el 20 de noviembre es una fecha que siempre estará presente en el corazón de todos los mexicanos, recordada como el inicio de la “Revolución Mexicana”.